Después del vals: brindis, torta, dijes, ramo y liga

El orden que funciona es este: entrada de los novios, cena, discursos, primer baile, apertura de pista, brindis, torta con dijes y, bastante más tarde, el ramo. Todo junto no debería tomar más de una hora, y esa hora va repartida a lo largo de la noche, no seguida. Entre un momento y otro la gente come, conversa y baila. Y nada de esto es obligatorio: si no hacen brindis, si sacan la liga o si la torta la cortan sin público, el matrimonio funciona exactamente igual. Lo único que no funciona es ponerlos todos pegados.

No existe estadística chilena que mida cuánto dura un brindis ni cuántas parejas siguen haciendo la liga. Los tiempos y los criterios de acá abajo son nuestros, de ver cómo se arman estos programas y dónde se caen.

El bloque completo, momento por momento

Los horarios son de un matrimonio de noche con entrada al salón a las 21:00. Muevan el bloque completo si su cena parte antes o después, pero mantengan las distancias entre un momento y otro.

Momento Cuándo va Cuánto dura ¿Se sigue haciendo?
Entrada de los novios 21:00, con la gente sentada 5 a 10 minutos Sí, en casi todos
Cena 21:15 en adelante 1 hora a 1 hora y media
Discursos Entre plato y plato, 22:15 15 minutos, tres personas máximo Sí, más cortos que antes
Primer baile o vals Al terminar el plato de fondo, 23:00 2 minutos y medio a 3 Sí, el más firme
Apertura de pista Justo después del vals Lo que quede de la noche
Brindis 23:40, con la pista andando 5 minutos Sí, en versión corta
Corte de torta 00:00, con la gente completa 10 minutos con foto
Dijes de la torta Pegado al corte 5 a 8 minutos Sí, y muy vivo
Ramo 00:45 o 01:00, no antes 5 minutos Sí, en la mayoría
Liga Pegada al ramo, si se hace 3 minutos En retirada
Hora loca o show 01:00 a 01:30, pista llena 20 a 30 minutos Depende del grupo
Foto grupal de la madrugada 02:00, antes de que se vayan 5 minutos Cada vez más

El primer baile o vals

Qué es: ustedes dos bailando solos delante de todos. Cuándo va: apenas termina el plato de fondo, con la sala llena. Cuánto dura: dos minutos y medio, tres como techo.

Ahí está el primer malentendido. Dos minutos y medio suenan a nada leídos en una planilla, y son eternos al medio de una pista con ciento veinte personas mirando. Una canción completa dura tres y medio o cuatro minutos, y eso bailado en círculos se siente como diez. Así que la canción se corta: se elige el pedazo bueno, normalmente desde el primer coro, y se le pide al DJ un fundido a los dos minutos y medio. Cómo elegirla en serio está en nuestra guía de canciones para el primer baile.

¿Coreografía o no?

Solo si les gusta bailar y van a ensayar de verdad. Una coreografía a medio aprender se nota altiro y los deja pendientes de los pasos toda la canción, justo lo contrario de lo que debería ser ese momento. La versión intermedia que funciona: baile normal abrazados el primer minuto y medio, y un cambio a algo movido para el final que sirve de señal para que entre el resto.

El truco de los papás y los padrinos

Para los que se sienten expuestos, el mejor arreglo es no bailar los dos minutos y medio solos. Al minuto entran los papás —el novio con su mamá, la novia con su papá—, después se cruzan con los suegros y al final entran los padrinos. Hay versiones donde el novio baila con la madrina y la novia con el padrino: también sirve, esto es costumbre y no reglamento. Lo importante es que a los noventa segundos ya no estén solos y que, al terminar la canción, la pista se haya llenado sola. Se avisa antes al DJ o a la banda, y a los papás por nombre, porque si no nadie se atreve a entrar.

El brindis

Qué es: alguien levanta la copa, dice algo corto y todos toman. Cuándo va: después del vals, con la pista ya andando. Cuánto dura: cinco minutos.

Lo hacen ustedes dos, o uno de los papás, o el padrino. No los cuatro. Acá no van los discursos largos: esos ya ocurrieron durante la cena, entre plato y plato. Son treinta segundos de agradecer y una frase de cierre.

Nuestro criterio: háganlo, pero definan el orden antes. Si nadie definió quién habla, a esa hora siempre aparece alguien que toma el micrófono por su cuenta, y ese alguien lleva cuatro horas tomando. Se arregla con dos decisiones de la semana anterior: quién habla, con nombre y apellido, y quién entrega y retira el micrófono. El DJ no se lo pasa a nadie fuera de esa lista, y eso se le dice de frente.

La torta

Qué es: el corte, la foto y, a veces, el postre. Cuándo va: cerca de medianoche, con la gente todavía completa. Cuánto dura: diez minutos con foto incluida.

El corte es simple: los dos con la mano en el cuchillo, primer piso, un corte, aplauso. Lo que hay que resolver antes es dónde va la mesa: contra una pared, la foto sale con la pared; al medio, con espacio para que la gente rodee, sale con los invitados adentro. Y se corta cuando el fotógrafo ya está parado: son diez segundos que no se repiten, y si el equipo de fotografía y video no está listo, ese momento no ocurrió.

La decisión que nadie toma a tiempo

¿La torta se come de verdad o es para la foto? De eso depende cuánta se encarga, y casi nadie lo decide a tiempo.

  • Si es para la foto. Se encarga una torta chica, o una de varios pisos con solo uno real para el corte, y el postre sale de cocina servido en la mesa. Lo hacen muchas parejas en Chile y nadie se da cuenta.
  • Si se come de verdad. Se encargan porciones para la gente que va a estar a esa hora, no para los invitados de la lista. A medianoche, después de una cena completa, buena parte del salón no come postre y otra ya se fue. Pedir 120 porciones para 120 invitados es botar plata.

Eso se conversa con la pastelería al cotizar, no la semana antes: cambia el presupuesto y cambia el diseño.

Los dijes de la torta

Qué es: la tradición chilena de las cintas. Se esconden cintas entre los pisos, cada una con un dije en la punta, y quienes participan tiran todos a la vez. El del anillo indica quién se casa próximo. Cuándo va: pegado al corte, sin pausa. Cuánto dura: cinco a ocho minutos.

Nuestro criterio: háganlo. Es de los momentos que más se disfrutan, cuesta poco, entretiene a un grupo grande y da fotos buenas sin que nadie pose. Es además una de las tradiciones chilenas más vivas y de las pocas que la gente pide.

Para que no sea un empujón, tres cosas. Cuántas cintas van se define antes y se le avisa a la pastelería al encargar la torta: no se improvisa en el salón. Quiénes participan también: la versión clásica llama a las solteras, pero hoy varias parejas llaman a quien quiera y sacan los dijes de quién se casa primero, porque hay amigas a las que ese chiste ya les aburrió. Y alguien las ordena en semicírculo, una cinta por persona, y cuenta hasta tres en voz alta. Sin esa cuenta tiran de a poco, se enredan las cintas y se cae medio piso de torta.

El ramo

Qué es: la novia lanza el ramo de espaldas. Cuándo va: más tarde de lo que uno cree, entre las 00:45 y la una. Cuánto dura: cinco minutos.

El error clásico es hacerlo temprano, pegado a la torta, para dejar cerrada la lista de momentos. A esa hora la gente recién se suelta y el ramo interrumpe. Hecho a la una, con la pista arriba, se junta un grupo grande en treinta segundos y vuelven todos a bailar. Detalle práctico: el ramo que se lanza casi nunca es el de la ceremonia. Se pide uno de repuesto, más chico y más barato, y el original se guarda.

La parte que incomoda no es lanzarlo: es que llamen por micrófono a «todas las solteras» y queden tres mujeres paradas al medio de la pista sintiendo que las exhiben. Dos versiones que se están usando y que resuelven eso:

  • El ramo a la pareja que lleva más años junta. Se llama a todas las parejas y el DJ va sacando por años —menos de cinco, menos de diez, menos de veinte— hasta que queda una sola, y a esa se le entrega. Termina siendo el momento de los abuelos y se aplaude solo.
  • El ramo entregado en la mano. La novia elige a alguien —la amiga que la acompañó todo el año de organización, la hermana, la mamá— y se lo pasa directamente, con una frase corta. No hay competencia ni nadie expuesta, y suele ser el momento más emocionante de la noche.

Y si quieren la versión de toda la vida, funciona perfecto: se llama a quien quiera participar, sin decir «solteras», y listo.

La liga

Qué es: el novio saca la liga de la pierna de la novia y la lanza a los hombres. Cuándo va: pegada al ramo, si se hace. Cuánto dura: tres minutos.

Digámoslo derecho: es el que más se está cayendo, y en muchos matrimonios chilenos ya no se hace. No es moralina. Es que el momento depende entero de cómo reaccione el público: si el grupo lo toma bien, es un chiste corto; si alguien se pasa de vivo con los comentarios, deja a la novia incómoda delante de su familia. Mucho riesgo para tres minutos. Y ahí está la clave: es el único de estos momentos que, cuando no se hace, nadie pregunta por qué.

En su lugar no se pone nada, casi siempre: se hace el ramo, se agradece y la música sube. Los que quieren mantener algo para el lado del novio la cambian por una canción dedicada a los amigos o por la foto grupal de la madrugada. Y si igual la quieren hacer porque les gusta, háganla corta, con música arriba y sin nadie de rodillas más de diez segundos.

Lo que se está perdiendo y lo que se está sumando

Se van la liga, la cueca en la fiesta —que en Santiago casi desapareció y sobrevive en el campo— y los discursos largos de cuatro personas seguidas. Se suman la hora loca con cotillón, el show sorpresa de los amigos, el karaoke a las dos de la mañana y la foto grupal de la madrugada, esa donde se llama a todos a la pista para una sola toma con los que aguantaron. Todos son buenos momentos.

Y va la advertencia, lo único que de verdad importa de esta sección: cada momento nuevo que agregan saca gente de la pista. Cada anuncio por micrófono es una pausa, y cada pausa es un grupo que sale a fumar, otro que se sienta y dos que se despiden. Levantar una pista que se vació cuesta tres canciones. La pista llena es el objetivo real de la noche, no la lista de momentos cumplidos. Entre un show más o veinte minutos más de música, dejen la música.

Los cinco errores de timing

  1. Hacer todo seguido. Vals, brindis, torta, dijes, ramo y liga corridos dejan a ciento veinte personas de pie esperando permiso para bailar. Cuando llega la música, están cansados.
  2. La torta demasiado tarde. A la una y media ya se fue la mitad, incluidos los papás y los que trajeron niños. Se corta cerca de medianoche, con la gente que ustedes quieren en esa foto.
  3. El brindis después de que todos tomaron. A la una de la mañana el brindis no es un brindis: es alguien con el micrófono y sin freno. Va temprano, pegado al vals.
  4. El ramo demasiado temprano. A las once y media corta la cena e interrumpe justo cuando la pista estaba partiendo. Va después de medianoche.
  5. El show sorpresa que nadie coordinó con el DJ. Los amigos ensayan tres semanas y aparecen a las 02:00, encima de la mejor canción de la noche y sin la música que necesitaban. Sorpresa para ustedes, no para el DJ.

Qué conversar con el DJ y con el fotógrafo

Es una sola conversación, la semana antes y por escrito. Un momento sin música y sin fotógrafo presente es un momento que no ocurrió: la torta se corta igual, pero sin sonido y sin foto no queda nada.

  • La lista de momentos. Cuáles se hacen y cuáles sacaron. Si eliminaron la liga, díganlo explícito: hay DJ que la anuncian por costumbre, y ahí ya es tarde.
  • La hora aproximada de cada uno. No tiene que ser exacta; sirve el orden con una hora tentativa, para que ni el DJ ni el fotógrafo estén comiendo cuando les toca.
  • Quién avisa. Una sola persona, con nombre y apellido, le hace la señal al DJ. Ustedes no: los novios no pueden andar coordinando su propia fiesta.
  • La canción de cada momento. La del vals cortada en el minuto justo, la de la entrada, la del corte de torta y la primera de la pista, que define las dos horas siguientes.
  • Hasta qué hora está el fotógrafo. Si su cobertura termina a la una y el ramo es a la una y cuarto, no hay foto del ramo: o se adelanta el ramo o se paga la hora extra.

Escriban esta lista con hora y responsable y mándensela al DJ y al fotógrafo una semana antes. Y si todavía no mandan el parte, créenlo gratis en MiMatri: adentro va la hora, el mapa, el dress code, la confirmación de asistencia y la lista de regalos, todo en un link, y es editable después de enviado.

Preguntas frecuentes

¿En qué orden van el brindis, la torta y el ramo?

Primero el brindis, pegado al primer baile y con la pista ya abierta. Después la torta, cerca de medianoche, con los dijes inmediatamente a continuación del corte. El ramo va bastante más tarde, entre las 00:45 y la una, cuando la fiesta ya está arriba. La liga, si se hace, va junto al ramo.

¿Cuánto tiene que durar el primer baile?

Entre dos minutos y medio y tres, contando desde que entran los papás y los padrinos. Una canción completa dura tres y medio o cuatro minutos, y eso desde la pista se siente eterno. Conviene cortar la canción o pedirle al DJ un fundido en el minuto justo, en vez de aguantarla entera.

¿A qué hora se corta la torta en un matrimonio?

Cerca de medianoche, con la gente todavía completa. Pasada la una ya se fue una parte importante de los invitados, entre ellos los papás y los que llegaron con niños. Antes de las once corta la cena. Diez minutos alcanzan de sobra para el corte, la foto y los dijes.

¿Es obligatorio hacer el ramo y la liga?

No, ninguno de los dos. El ramo se mantiene en la mayoría de las fiestas chilenas y hoy se hace en versiones más cómodas, como entregarlo en la mano a alguien elegido o dárselo a la pareja que lleva más años junta. La liga es la que más parejas están dejando fuera. Si sacan alguna, avísenle al DJ para que no la anuncie por costumbre.