Se están cayendo casi todas, y no por la misma razón. Unas se caen porque el mundo que las sostenía ya no existe: la novia que sale de la casa de sus papás, el padrino que era el respaldo real de una pareja joven, la serenata en un barrio donde todos se conocían. Otras se caen porque incomodan y nadie las echa de menos. Nuestro veredicto corto: rescaten el cambio de argollas, los dijes de la torta y el rol de verdad de los padrinos; adapten la entrada, el arroz y el libro de firmas; dejen ir la liga y la despedida de soltero a la antigua.
Un aviso. Estas costumbres se pasan de familia en familia y cambian de casa en casa: la versión que les contó su abuela no es la que le contaron a su suegra, y ninguna es la oficial, porque no hay una oficial. Tampoco existe un registro que mida cuántas parejas siguen haciendo cada una: los veredictos de acá abajo son nuestros.
Las trece, en una tabla
| Tradición | Qué significaba | Cómo está hoy | Nuestro veredicto |
|---|---|---|---|
| La serenata | Avisarle al barrio | Casi extinta | Adaptar |
| Despedida a la antigua | Cerrar una etapa | Cambió de forma | Dejar ir esa versión |
| No ver el vestido antes | La sorpresa era de él | La matan las fotos | Adaptar |
| Entrar del brazo del papá | Entregar a la hija | Vivo, con otro sentido | Adaptar |
| Padrinos y madrinas | Respaldo real | Vaciado, quedó la foto | Rescatar |
| Cambio de argollas | El gesto central | Firme, nadie lo saca | Rescatar |
| Pan y sal o regalo | Que no falte lo básico | Casi desaparecido | Rescatar en chico |
| Arroz a la salida | Abundancia | Prohibido en muchos lugares | Adaptar |
| Primera pieza con los papás | Juntar a las familias | Viva, más corta | Rescatar |
| Dijes de la torta | Repartir la suerte | De las más vivas | Rescatar |
| El ramo | Pasar la suerte | Vivo, con cambios | Adaptar |
| La liga | El chiste picante | Cayéndose rápido | Dejar ir |
| Torta guardada un año | Repetir el sabor | Casi nadie se la come | Adaptar |
| Libro de firmas | Quién estuvo | Se llena y no se lee | Adaptar |
Las que hay que rescatar
Los padrinos y las madrinas
Es la que más se vació. Ser padrino no era salir en la foto: era hacerse cargo. Eran las personas a las que la pareja recurría cuando se ponía difícil, las que ponían plata para que el matrimonio se pudiera hacer. Hoy el rol se reparte por compromiso y queda de adorno. Rescatar en serio: elijan a dos personas que vayan a estar ahí en cinco años más y déjenles una tarea concreta el día mismo.
El cambio de argollas
La única que nadie está pensando en sacar, y con razón: dos personas se ponen algo que van a traer puesto todos los días por el resto de sus vidas. El error no es sacarlo, es apurarlo. Veinte segundos mirando a la persona que tienen al frente, no a la cámara.
Los dijes de la torta
Cintas escondidas entre los pisos, un dije en la punta de cada una, todas tiradas al mismo tiempo. Es de las más vivas y de las pocas que los invitados piden solos: no expone a nadie, cuesta poco y da fotos buenas. Avísenle a la pastelería cuántas cintas van al encargar la torta. Cómo calza con el corte está en qué va después del vals.
La primera pieza con los papás
Empieza el vals y al minuto entran los papás: el novio con su mamá, la novia con su papá, y después se cruzan. Es la única vez en la noche en que las dos familias hacen lo mismo al mismo tiempo. Avisen a los papás por nombre y al DJ o a la banda: si nadie los llama, nadie se atreve a entrar.
El pan y la sal, o el regalo simbólico
Hay familias chilenas que reciben a los novios con algo simbólico: pan y sal, un pañuelo, unas monedas, que entrega una abuela con una frase corta. Cambia de casa en casa y no hay versión correcta, pero el fondo es el mismo: que no les falte lo básico. Se perdió porque ya no queda un hueco en el programa. Rescátenlo en chico, sin micrófono, antes de salir de la casa.
Las que hay que adaptar
Entrar del brazo del papá
Significaba una entrega: el papá pasaba a la hija de una casa a otra. En Chile la gente se casa cerca de los 38 años, muchas veces después de años viviendo juntos; nadie está entregando a nadie. El gesto sobrevive porque cambió de contenido: hoy es acompañar. Con los dos papás, con la mamá, con un hijo, sola, o los dos juntos. La pregunta ya no es quién te entrega, es a quién quieres al lado.
Que el novio no vea el vestido
La regla vale por la cara del novio cuando la ve entrar, y eso todavía funciona. La desarma el programa del día: las fotos antes de la ceremonia y arreglarse en el mismo lugar. Si van a hacer fotos antes, armen un primer encuentro a propósito, los dos solos, en vez de perderla entre veinte personas mirando el celular.
El arroz a la salida
El problema es concreto: el arroz duele en la cara, deja el atrio hecho un desastre y muchas iglesias y centros de eventos lo prohíben. Cámbienlo por pétalos, burbujas o campanas. Pregunten qué permite el lugar y encarguen a dos personas de repartir en la puerta: si el canastito queda sobre una mesa, media fiesta sale con las manos vacías.
La serenata
Cantarle a la novia de noche tenía sentido cuando el barrio entero se enteraba. Hoy viven juntos, en departamento, y a las dos de la mañana el que aparece no es el vecino emocionado: es el conserje. Sobrevive en versión chica y a otra hora, con los amigos y una guitarra mientras se arreglan. La emoción no estaba en la ventana, estaba en que alguien se tomara la molestia de cantar.
La torta guardada para el primer aniversario
Se guardaba el piso de arriba para comérselo al año. Bonito de contar, malo de comer: doce meses en un congelador de casa dejan una torta que casi nadie se termina. Pidan una torta chica para el aniversario, igual a la del matrimonio: se come de verdad y conserva lo único que importaba, el mismo sabor un año después.
El libro de firmas
Servía para dejar constancia de quién estuvo, y funciona salvo por un detalle: nadie lo vuelve a abrir. Cambien la firma por una pregunta impresa: un consejo, un recuerdo, una predicción a diez años. Y dejen tarjetas en las mesas, porque sentada la gente escribe y parada solo firma.
El ramo
El lanzamiento sigue vivo; lo que incomoda es el anuncio, llamar a las solteras y dejar a tres mujeres paradas al medio de la pista. Se arregla llamando a quien quiera participar, o entregándolo en la mano a alguien elegido.
Las que se pueden dejar ir
La liga
Es la que más rápido se está cayendo y no vamos a fingir pena. No es moralina: el momento depende de cómo reaccione el público. Si el grupo lo toma bien es un chiste de tres minutos; si alguien se pasa de vivo, deja a la novia incómoda delante de su familia. Y hay una señal que no falla: es el único momento del programa que, cuando no se hace, nadie pregunta por qué.
La despedida de soltero a la antigua
No se está muriendo la despedida, se está muriendo una versión: la del paseo donde el novio termina disfrazado o pasando vergüenza en la calle mientras el resto graba. Esa se cae sola: el que se casa a los 38 no tiene necesidad de despedirse de nada. Lo que vale la pena guardar es el fondo: un día con la gente que uno quiere, antes del despelote de la organización.
Lo nuevo que está tomando el lugar de lo viejo
Que se caigan las de arriba no significa que los matrimonios se queden sin rituales. Aparecieron otros que cumplen la misma función.
- La ceremonia simbólica escrita por ustedes. Sin oficiante prestado ni texto genérico: alguien cercano leyendo algo que escribieron los novios.
- Los votos personales. Reemplazan las fórmulas de memoria. Funcionan cortos y concretos, se caen cuando son un discurso. Partan por nuestra guía de cómo escribir sus votos matrimoniales.
- La foto grupal de madrugada. A las dos se llama a la pista a todos los que aguantaron, una sola toma. Ocupó el lugar de la foto formal de familia.
- El video con los celulares de los invitados. Graban quince segundos cada uno y se junta después: es el ángulo desde la mesa, el que el fotógrafo no tiene.
- Los mensajes grabados en vez del libro de firmas. Una cabina o alguien encargado de pedirlos. Se escuchan mucho más de lo que se lee un libro.
- La lista de novios digital. Entre enero y agosto de 2025 mandaban las de tienda: Falabella 52% y Paris 39%, frente a un 9% de las digitales, que es el pedazo que crece.
Elijan tres, no doce
Este es el consejo real. Meter todas las tradiciones que existen no hace un matrimonio más tradicional: hace uno con doce anuncios por micrófono, y ninguno se siente.
- Tres, una por bloque. Una en la ceremonia, una en la comida, una en la fiesta. Tres separadas se sienten; tres pegadas son una sola cosa larga.
- Que cada una tenga un nombre detrás. Si nadie de su familia se emociona con esa tradición, no la hagan. La entrada del brazo del papá vale por ese papá.
- Háganlas completas. Que alguien las explique en treinta segundos antes de empezar. Nadie participa de lo que no entiende.
- Escríbanlas y pásenlas. Las tres, con hora y un responsable que no sean ustedes, al DJ y al fotógrafo. Un momento sin música y sin cámara no ocurrió.
- Lo que sacaron, díganlo explícito. Hay DJ que anuncian la liga por costumbre, y cuando suena el anuncio ya es tarde.
Nadie está rompiendo nada. Lo que sí se rompe es hacer doce cosas por obligación y no estar presente en ninguna.
Cuando tengan elegidas sus tres, cuéntenselas a los invitados en el parte. Créenlo gratis en MiMatri, con la hora, el mapa, el dress code, la confirmación de asistencia y la lista de regalos en un link. Es editable después de enviado y los invitados pueden pagar en cuotas.
Preguntas frecuentes
¿Qué tradiciones chilenas de matrimonio se siguen haciendo?
Las más vivas hoy son el cambio de argollas, los dijes de la torta con cintas, la entrada acompañada, el primer baile con los papás y el ramo. En retirada van la liga, la serenata, el arroz a la salida y la despedida de soltero de disfraz y vergüenza pública.
¿Es obligatorio entrar del brazo del papá?
No. Es una costumbre, no una regla, y ni la ceremonia civil ni la religiosa la exigen. Se puede entrar con los dos papás, con la mamá, con un hijo, sola o los dos novios juntos por el mismo pasillo. El sentido antiguo era la entrega de la hija; hoy significa acompañar.
¿Qué hacen realmente los padrinos en un matrimonio chileno?
En el matrimonio civil los testigos firman el acta y por eso tienen una función legal. El rol de padrino y madrina es distinto: era el respaldo real de la pareja, la gente a la que se recurría cuando venía lo difícil. Conviene elegirlos por eso y darles una tarea concreta el día mismo.
¿Sirve guardar la torta de novios para el primer aniversario?
Como recuerdo sí, como postre casi nunca. Un año en un congelador de casa deja una torta que la mayoría de las parejas termina botando. Sale mejor pedirle a la misma pastelería una torta chica para el aniversario, igual a la original: es barata, se come de verdad y conserva lo que importaba del gesto.



